Hatajo de negritos
Anécdota...
La primera vez que vi el baile fue cuando tenía 10 años, estábamos en la plaza de armas de Chincha, cuando noté que un grupo de chicos comenzaron a bailar. Nunca pregunte sobre eso, a pesar que cada año que viajábamos para allá en fechas de navidad viera ese baile. No fue hasta cuando tenia 18 años, que saliendo el cine con mi mamá nos encontramos con esos mismos chicos de vestimenta blanca con una banda roja cruzada en el pecho, que le pregunté a mi mamá que danza era y me dijo que era el baile de los negritos.
-Amanda Aburto
Historia del baile
Durante la época de la Colonia, los patrones daban libertad a los esclavos desde el 24 de diciembre hasta el 6 de enero. Esos días eran aprovechados por los esclavos para celebrar la Navidad y visitar los nacimientos que lucían en las casas de las familias más pudientes. A partir del Decreto promulgado por Ramón Castilla sobre la libertad de los negros el 13 de diciembre de 1856, las cofradías hicieron su aparición en las calles, visitando no solo los nacimientos sino también las iglesias, donde bailaban y bebían. Los dueños de los nacimientos en recompensa les invitaban huarapo, shacta, años después el locro. Así lo hicieron los años sucesivos y de esta manera se institucionalizó el baile y danza de los Negritos.
Con el paso de los años, los hombres de color fueron extinguiéndose, por lo que fueron reemplazados por los mestizos y luego por los blancos. Y como la danza era de negritos, estos nuevos danzantes tuvieron que confeccionar máscaras. La representación del baile de los negrito o hatajo de negritos representa la espera del nacimiento de Jesús, teniendo como preparación todos los sábados por 3 meses, en la última semana se representa con bailes y con campanas hasta la llegada. Los del Carmen llegaban al tambo de mora bailando por la llegada de Jesús, entraban a las casas y realizaban esas representaciones, teniendo como incentivo un apoyo económico.
El “Hatajo de Negritos” y “Las Pallitas” son dos danzas complementarias, oriundas del Departamento de Ica, que se bailan en el sur de la costa central del Perú. Acompañadas de músicas y canciones, estas expresiones culturales forman parte de las celebraciones navideñas. Son representaciones bíblicas de la visita de los pastores al Niño Jesús y de la llegada de los Reyes Magos en las que se mezclan tres corrientes culturales: los valores del mundo andino prehispánico, el catolicismo europeo y el legado de los ritmos musicales de los de africanos traídos a esta parte del Perú en la época colonial. De esta compleja confluencia de diversas culturas surgieron esas dos danzas, representativas de la identidad de los afroperuanos y mestizos. El “Hatajo de Negritos” lo bailan varones zapateando al son de un violín y de campanillas, mientras entonan canciones. En cambio, la danza de “Las Pallitas” la ejecutan mujeres que zapatean y cantan al son de una guitarra. Consideradas verdaderos símbolos de devoción religiosa y contemplación espiritual, ambas danzas se practican en grupo y pueden congregar hasta medio centenar de bailarines. Éstos recorren durante los meses de diciembre y enero las plazas públicas e iglesias de muchas localidades, así como algunos hogares. Las jóvenes generaciones se familiarizan con estas dos expresiones del patrimonio cultural vivo desde la más tierna infancia. Alentados por los adultos, los niños aprenden en signo de devoción a cantar numerosos villancicos navideños, así como a zapatear y ejecutar pasos de baile.
Si te gusto déjanos tu cometario y síguenos en nuestras Redes Sociales para aprender mas de la Cultura Afroperuana.
Comentarios
Publicar un comentario